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NUNCA OS RINDAIS

Cristianos fieles, no olvidéis la necesidad de mantener resistencia constante contra Satanás, quien lucha por todos los medios a su alcance por haceros volver a su reino tenebroso.
Satanás puede lanzar contra vosotros la crítica, la burla y hasta la violencia de las gentes para ridiculizaros o intimidaros y haceros desistir de vuestro santo ideal; pero ante la plebe: ¡NUNCA OS RINDAIS!
El diablo puede ocultarse tras la autoridad de los padres, tutores, gobernantes, etc. para exigiros el primer lugar, que pertenece a Dios; pero ante las imposiciones: ¡NUNCA OS RINDAIS!
Puede Satanás tocar las fibras más sensibles de vuestros corazones y hacer que las personas que más amáis traten de persuadiros para que le sigáis fuera del camino; pero ante el ablandamiento: ¡NUNCA OS RINDAIS!
Satanás suele usaros a vosotros mismos (a vuestra carne) en su lucha contra el espíritu, pero no satisfagáis los deseos que batallan contra el alma. Ante las tentaciones carnales: ¡NUNCA OS RINDAIS!
El tentador pretende empequeñecer el pecado ante vuestros ojos para que os cuidéis poco de él, pero si cedéis y pecáis, os hará ver ese pecado como mucho más grande de lo que realmente es; a veces terriblemente enorme, para que avergonzados y decepcionados perdáis el ánimo de seguir luchando. Ante una caída NO OS RINDAIS, que perder una batalla no es perder la guerra, y al fin podéis vencer si seguís luchando con valor.
Algunos que fueron fieles en otro tiempo, hoy están hundidos en la apostasía porque después de una caída no supieron reponerse, y se dieron por vencidos en lugar de pararse de nuevo para seguir resistiendo ante las luchas satánicas. Pero vosotros no hagáis así, sino sabed que mientras estéis en pie de lucha, la misericordia divina puede haceros salvos; pero si os abandonáis al adversario os haríais más indignos de la salvación y vuestro castigo estaría en proporción directa a la cantidad y gravedad de vuestros pecados. Tened presente que la salvación es por gracia, pero la condenación es por obras.

«Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro». Gal.6:23.

Los que de vosotros estáis firmes, mirad no caigáis. Los que estáis débiles, confortaos en el Señor y en la potencia de su fortaleza. Los que habéis caído en tentación, confesaos vuestras faltas unos a otros, y tened presente que el que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta (de ellos) alcanzará misericordia.
Os recomiendo que veléis para que nunca caigáis en tentación, pero aun cuando cayereis siete veces, volved a levantaros decididos a seguir la lucha, teniendo memoria de estas palabras: ¡NUNCA OS RINDAIS!

Smay. B. Luis, Bejucal, Cuba, 1970